En México guardamos gran afición por la cerveza y tiene tanta tradición que son varios los estados de nuestro país que producen a nivel regional sus propias marcas, además orgullosamente producimos cervezas artesanales de gran prestigio.
Especialmente durante el verano se antoja más que nunca esta bebida, ya sea clara u oscura -según el tostado que se la haya dado cebada- y el cuerpo de cada una cada quien la elige según su preferencia. Pero son las cervezas claras las que comúnmente se sirven como micheladas.
La michelada es una preparación muy mexicana, en la que el jugo de limón y la sal son los elementos clave. En un tarro muy frio, se sirve algunos hielos, jugo de limón natural, y previamente escarchado con sal se sirve la cerveza; esta tradición se cree que tiene su origen en San Luis Potosí alrededor de los años setenta. Lo que sí es que fuera de la Ciudad de México siempre que pidas una michelada aclara que es una chelada (pues en provincia cambia en ocasiones el nombre o la preparación)

Otra variante de esta bebida es la Cubana, en la que la gran mayoría de las veces la sirven con cerveza oscura pues tiene mayor sabor y cuerpo. En un tarro muy frío sirven el jugo de tomate, salsa inglesa, salsa Valentina y el vaso también es escarchado clásicamente con sal, pero ahora hay quien le agrega chile Tajín, para darle ese sabor picosito y acidito. Una variante de la cubana, especialmente la predilecta de muchos cuando la cruda los ataca, es combinarla con jugo de ostión y tomate. Así que si piensas disfrutar de un ceviche en estos días no olvides pedir tu cerveza preparada.







