Enclavada en el norte-central de España la región vinícola de Rioja se sitúa a lo largo del Ebro y tiene tres subregiones. Rioja Alta y Rioja Alavesa se benefician del abrigo de las montañas de Sierra Cantabria, que protegen la región de las tormentas del Atlántico que vienen del norte. Rioja Alta es conocida por grandes, vinos maduros. Mientras que la de Alavesas ubicados cerca de las montañas elabora vinos con acidez firme y estructura. Rioja Baja, en el límite del sur, tiene un clima más Mediterráneo y terreno favorecido. Es el caballo de batalla de Rioja, con vinos de gran volumen pero menos distinción. A menudo vinos de las tres subregiones se mezclan juntos.

La historia vinícola de esta región data de la época de los romanos en la zona, pero fue hasta el siglo XIX, cuando empezó a consolidarse el auge en el cultivo de la vid. Pues en Francia la plaga de la filoxera arraso con cepas enteras como la del carmenere; generando una gran crisis en el sector y provocando que los franceses buscaran en España vinos que tuvieran la calidad de exportación hacia tierras galas. Esto como consecuencia ocasiono que productores franceses se establecieran bodegas en la región de Haro que aún están hasta la fecha.

Las variedades y su clasificación según su tiempo en barrica:
En Rioja las principales variedades en tinto son el Tempranillo (un clásico español), el garnacha tinta, Mazuelo y Graciano. Para las variedades blancas: Viura, Malvasía y Garnacha blanca.
Las leyes de esta denominación, llamada Denominación de Origen Calificada Rioja delimitan tres niveles de tinto:
Los crianzas: han de permacener en barrica durante 12 ó 18 meses y al menos un año más en botella.
Reserva: implica que el vino ha estado de 18 a 24 meses en barrica y en botella uno o dos años.
Gran Reservas: han sido criados por 24 a 36 meses en barrica y al menos 36 en botella. Estos son garantías de calidad, pero hay más indicadores de tipos o aromas que se pueden esperar de los vinos. Reservas y Grandes Reservas tienden a ser dominados por aromas como sándalo y clavo.








