Si mi amante fuera inmortal, y el vino nunca se agotara: esta taberna sería mi refugio, con el que sí puedo contar. Si pudiera meditar en el dharma, tan profundamente como gozo con mi amada; seguramente alcanzaría la iluminación en esta misma vida.
Este texto se lee en una de las paredes del Restaurante Náos de Mónica Patiño, está impreso sobre tela de manta y dispuesto en una gran espiral de letras. Es más que una simple frase, es una llamada de atención para recuperar nuestro territorio: amante, amado, refugio. Así es el amor que Patiño siente por México y su gastronomía, no sólo habla sobre su amor sino que lo transforma en acto y ofrenda.

A pocos días de la celebración de Cupido y sus travesuras, Patiño deleitó a una docena de comensales con el menú degustación que presentará en Montreal, Canadá, en Bistro Cocagne, los días 17 y 18 de febrero dentro del marco del Festival de Lumières de Montreal 2011. Ataviada con un delantal blanco Patiño se acercó a la mesa. Sus movimientos son tan naturales vestida de chef que porta su atuendo como una segunda piel. Simpática, extrovertida y con su característico lunar de Cielito Lindo, dio la bienvenida a los invitados y explicó que el Festival tiene, por primera vez, una edición dedicada a las mujeres del mundo vinculadas con la gastronomía y los vinos. De México únicamente participará Patiño quien, durante la comida, externó su interés en mejorar la imagen del país en el extranjero y resaltar su gastronomía a través de platos elaborados con ingredientes típicos como nopal, frijol, achiote, mole negro y mezcal. Aclara que este menú estará ofreciéndose simultáneamente durante todo el mes del febrero en La Taberna del León y en Náos para el disfrute de los enamorados y los amantes de la buena mesa. No se pierdan este menú romántico al mejor estilo mexicano.

Sobre tostada, pulpos con nopalitos al escabeche. Maridaje: Maria Tinto Celeste 2008, Ensenada B.C.
Sobre papitas al olivo y Jabugo, sopa de frijol negro perfumada con hoja de aguacate. Maridaje: Uriel rosado 2009, Valle de Guadalupe.
En tamarindo a la diabla, los camarones con su guacamole en verde.
Maridaje: Casa Madero Chardonnay 2009, Valle de Parras, Coahuila.
En lento cocimiento al pibil, lonja de cerdo. Maridaje: Ensamble Colina 2007, Valle de Guadalupe.
Con gelatina de contrastes, la panacotta de mezcal.
Sin vino: 610$. Con vino: 1,150$.







