Época de frío, poco sol y alimentos color naranja. El mercado se llena con productos muy preciados: mandarinas, naranjas y tejocotes. Según el Feng Shui, los alimentos con tal coloración proveen alegría, prudencia, energía, equilibrio y vitalidad. Además son sinónimo de buen apetito. Nutricionalmente se destacan por ser antioxidantes y rejuvenecedores, ya que su característico tono es proporcionado por unos pigmentos naturales llamados carotenos. La abundancia de estos productos es por una sencilla razón: el cuerpo debe prepararse para recibir a las temperaturas más bajas, por ello los alimentos de esta temporada son altamente calóricos y ricos en vitamina C, para crear una reserva de energía y prevenir resfriados.

En la cocina también se refleja el cambio de estación, llegan preparaciones aún más cálidas. Se le da la bienvenida a las cenas con dulces y compotas. Platos humeantes y calientitos, como sopas y cremas, que ayuden a templar el cuerpo. Es un momento de transición. Es momento de beneficiarse con el naranja de la calabaza de castilla.
En México, se utiliza para elaborar dulces y compotas. Su pulpa se mezcla con piloncillo, tejocote, guayaba y caña para preparar la ya conocida calabaza en tacha. Ya sea en cazuelas de barro o cobre, se sirve en las ofrendas de día de muertos. También es un ingrediente importante para los caldos de res o pucheros. Las semillas suelen aprovecharse para hacer pipianes y pastas de dulces. Se asan, tuestan y mezclan con sal y chile piquín.
En Estados Unidos, ahuecan calabazas y calcan rostros en ellas, esta costumbre tiene origen en los pueblos célticos, quienes anteriormente ahuecaban nabos y ponían carbón en ellos para iluminar el camino de sus difuntos. Posteriormente, la tradición viajó a tierras de América y cambiaron a los nabos por las calabazas. Ahora, fabricarlas es un arte y forma parte de las celebraciones de Halloween.
En esta temporada llénate de energía y equilibrio con el color naranja, come o cena platillos hechos con calabaza de castilla.








